jueves, 23 de noviembre de 2017

HALLADO UN IMPORTANTE POBLADO FORTIFICADO CALCOLÍTICO EN VALVERDE DE BURGUILLOS


Estimados amigos, hace unos días hemos tenido la enorme fortuna de hallar un Poblado Fortificado Calcolítico -Edad del Cobre-, no catalogado hasta la fecha, en Valverde de Burguillos, lindando con el término de Burguillos del Cerro.  

                YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO: 
Poblado Fortificado Calcolítico El Clérigo -Edad del Cobre-. Está situado en el término municipal de Valverde de Burguillos, llegando su zona de influencia al de Burguillos del Cerro.
                DESCRIPCIÓN:
Estamos ante un yacimiento arqueológico, del III milenio a.C., de enorme importancia para el conocimiento de una época, el Calcolítico, en Extremadura y Suroeste Peninsular 
El poblado calcolítico ocupa una superficie de una hectárea. Presentando dos murallas concéntricas realizadas con piedras, de carácter defensivo y en bastante buen estado. Las murallas se complementaban con una torre y una tercera línea de muralla para defensa de la entrada al poblado. La exterior mide alrededor de 300 metros de longitud. 
                  

                          Fotografía aérea de Google Maps
El asentamiento está en un lugar elevado, con una amplia visión para dominio del territorio, junto al Arroyo del Clérigo. 


Aparentemente el yacimiento arqueológico se encuentra sin alteración, ni expoliación alguna, por lo que su protección y estudio es de absoluta urgencia. 
Junto al Poblado Calcolítico se observan piezas -ortostatos- que pueden haber pertenecido a un dolmen. 
El material más abundante en el lugar es de cronología calcolítica, aunque no se descartan ocupaciones posteriores, como parece evidenciar, entre otros, materiales romanos.

DESCUBRIDORES: 
El hallazgo, de forma casual, del POBLADO CALCOLÍTICO “EL CLÉRIGO” ha sido realizado por: Antonio Surribas Parra, Víctor Gibello Bravo y Nino Cordón López.

Los descubridores han procedido a comunicar inmediatamente el importante hallazgo a la Dirección General de Patrimonio Cultural, y a los Ayuntamientos de Valverde de Burguillos y Burguillos del Cerro. El Poblado Calcolítico ha sido incorporado por la Junta de Extremadura a la Carta Arqueológica de Extremadura, en el término de Valverde de  Burguillos, código YAC116452, con fecha 22 de noviembre de 2017. Goza ya de todas las protecciones legales oportunas.  En la ficha de la Carta se ha llevado a cabo indicación expresa de los descubridores del yacimiento y la comunicación de su existencia por nuestra parte.

A partir de ahora las distintas administraciones competentes tienen la palabra... 
             

                 Saludos cordiales. 


Antonio Surribas Parra, Víctor Gibello Bravo y Nino Cordón López.
                                              
        





martes, 31 de octubre de 2017

DESCUBRIENDO ANTIGUAS PIEZAS ROMANAS EN BURGUILLOS DEL CERRO

Estimados amigos, en las últimas semanas hemos tenido la fortuna de redescubrir dos importantes piezas romanas que se conservan en Burguillos del Cerro: el Ara funeraria de Cayo Aelio Exorato y la Cupa funeraria de Quintino.

Como ya hemos ido analizando en diversos artículos, el pasado romano de Burguillos fue muy importante y estas dos nuevas piezas así lo atestiguan. 




ARA FUNERARIA ROMANA DE CAYO AELIO EXORATO.

Tengo el placer de publicar unas fotografías inéditas de la maravillosa Ara Funeraria Romana de Cayo Aelio Exorato, que tomé en días pasados.

                        Ara romana de Cayo Aelio Exorato

El Ara o Altar fue hallado hacia 1880 en Burguillos del Cerro por don Juan Manuel Garlandi.

Matías R. Martínez nos da cuenta del descubrimiento en sus “Apuntes... de la Villa de Burguillos...”, en 1884, así como en el artículo que escribió para el Boletín de la Real Academia de la Historia en el año 1897, donde además inserta un dibujo del Altar y nos da su inscripción.




Cuando hace unos días me invitaron a ver esta pieza romana no salía de mi asombro, estaba ante el Ara funeraria dedicada a Cayo Aelio Exorato, aparecida hace más de un siglo y que, por suerte, ha parmanecido en Burguillos del Cerro desde entonces.

El Ara apareció entre los restos de la antigua Ermita de San Coronado, hoy desaparecida, y fue llevada en 1880 hasta la Casa Garlandi, en el paseo de la Fuente Llano de Burguillos del Cerro. En el siglo pasado fue trasladada a otra casa burguillana, la de los herederos del Sr. Garlandi, lugar en el que se encuentra en la actualidad.


                      Ara romana de Cayo Aelio Exorato

La doctora doña Alicia Canto de Gregorio, en su libro “Epigrafía Romana de la Beturia Céltica” (1997) -inscripción nº 67 y dibujo nº 33-, aunque nos cuenta que no pudo verla, sí nos describe el Altar siguiendo el dibujo de Matías R. Martínez y las indicaciones del profesor Francisco Zarallo Llera: “Altar de mármol de remate superior en frontón con rosetas, moldura y alta basa. Mide 0.55 x 1.35 x 0.35 m. Campo epigráfico en relieve, de 35 x 52 cm.".

En "Ephemeris Epigráphica" (1913), editada por el Institvti Archaeologici Romani, vol. 9, nº 145, aparece descrita esta pieza junto a otras aparecidas en el término burguillano.


Ephemeris Epigréphica, nº 145


DESCRIPCIÓN DEL ARA DE CAYO AELIO EXORATO.

Ara de mármol -local, probablemente de la Pedrera del Manco- con inscripción funeraria en su cara frontal. El campo epigráfico se encuentra dentro de una cartela, con moldura lisa, a excepción de la primera línea que se inscribió sobre esta. El texto se desarrolla en seis líneas, separadas las palabras por interpunciones. El desgaste de la inscripción es muy acusado por el paso del tiempo, al estar al aire libre.

La parte alta presenta una doble moldura y sobre ellas frontón con rosetas. Sobre la ancha basa presenta también doble moldura.

Las caras laterales llevan esculpidas un precioso jarro ritual y una pátera -plato de poco fondo que se utilizaba en ritos religiosos-.

El Ara tiene una grieta en la cara frontal que le corre hacia un lateral. A la basa le falta una parte en su lado derecho.

                      Jarro ritual inscrito en un lateral

                          Pátera inscrita en un lateral

INSCRIPCIONES.

La lectura es hoy muy complicada por el fuerte desgaste sufrido. Hemos de seguir la que realizó Matías R. Martínez, a fines del siglo XIX:

D(iis) · M(anibus) · s(acrum)

C(aius) · Aelius

Exoratus

ann(orum) · LX

h(ic) · s(itus) · e(st) · t(ibi) · t(erra) · l(evis)


Traducción: "Consagrado a los Dioses Manes. Cayo Aelio Exorato, de 60 años de edad. Aquí está enterrado, que la tierra te sea leve".



Inscripción en el Ara de Cayo Aelio Exorato

NUEVO HALLAZGO DE LA CUPA ROMANA DE QUINTINO.

Días atrás, mi amigo Nino Cordón me avisó de que había encontrado una piedra que podía ser interesante y además "estaba escrita". Es un gran cazador y frecuentemente se sentaba en ella para aguardar a los jabalíes. 

 Canal Extremadura T.V. recogiendo la noticia del descubrimiento de la Cupa de Quintino
Había hallado de nuevo la "Cupa funeraria de Quintino", magnífica pieza romana del siglo I d.c., que en 1994 había sido encontrada en Burguillos del Cerro, inventariada por la doctora Alicia Canto y de la que no se había vuelto a saber.



                                Cupa de Quintino

Es de granito de la zona, presenta focus en la parte superior, con unas dimensiones de 96 x 57 x 37, con el campo epigráfico en forma de tabula ansata y dos escuadras. En los laterales presenta dos relieves muy originales: un árbol de la vida y un sol



Árbol de la Vida

Sol

Focus en la parte superior

La inscripción es de tipo Epitafio Sepulcral y su texto es el siguiente:

L(ucio) . Marcio . Quintino


ann(orum) . XXXIII . Iulia
Rufina . mater . f(aciendum) . c(uravit) .


Traducción: "Lucio Marcio Quintino, de 33 años de edad. Se ocupó de hacerla su madre Rufina Julia".




                     Inscripción en la Cupa de Quintino


Conclusión.


Volvemos a insistir en la necesidad de que todas las importantes piezas romanas que venimos dando a conocer en diferentes publicaciones, y que se hayan dispersas por nuestro término, sean recogidas para su buena conservación y disfrute en el Museo Arqueológico de la Casa del Corregidor de Burguillos del Cerro. Así lo hemos transmitido directamente a nuestra Administración Regional y Municipal.


Saludos cordiales.


Antonio Surribas Parra

Autor de Burguillos y su historia


Agradecimientos a:

Antonio Surribas Fdez-Salguero.


Francisco Zarallo Llera.


Nino Cordón López.


Alicia Canto de Gregorio.

(Reservados los derechos de autor. Prohibida la reproducción sin permiso del autor).


miércoles, 28 de junio de 2017

PILA BAUTISMAL DE LA IGLESIA DE SANTA MARÍA DE LA ENCINA DE BURGUILLOS DEL CERRO: UNA OBRA DE ARTE ESCULPIDA EN LA PIEDRA




Estimados amigos,

Los burguillanos, a mediados del siglo XVIII, encabezados por don Juan de Liaño y Sánchez-Arjona, tuvieron un sueño:

      Levantar una iglesia tan grande como su castillo.

 A fe que lo consiguieron, construyendo una de las mayores iglesias de Extremadura.



La nueva iglesia parroquial de Santa María de la Encina y San Juan Bautista fue consagrada en el año 1800. Su construcción se inició en 1745 y finalizó en 1795.

En cincuenta años, se levantó una maravillosa iglesia neoclásica, que guarda en su seno un magnífico patrimonio artístico procedente de las dos antiguas iglesias templarias: de Santa María de la Encina y de San Juan Bautista -cerradas al culto al consagrarse la nueva parroquia-; de los dos conventos desamortizados en el s. XIX: el de las Llagas de San Francisco y el de la Concepción; así como los de las ermitas de: San Vicente, Ntra. Sra. Encarnación de Torres y Santa María del Valle, que fueron cerradas al culto en siglos anteriores.

PILA BAUTISMAL DE SANTA MARÍA DE LA ENCINA.

Entre ese magnífico patrimonio artístico llegado a la nueva parroquia figura la Pila Bautismal, protagonista de este artículo.



La Pila Bautismal fue un regalo de los Duques de Béjar, don Alonso Francisco de Zúñiga y Sotomayor y doña Teresa de Zúñiga, a la antigua parroquia de Santa María de la Encina, entre los años 1531 y 1544.

La Pila Bautismal llegó a la nueva parroquia procedente de la antigua parroquia de Santa María de la Encina, a fines del s. XVIII, una vez se cierra al culto la antigua parroquia. Destinándose la Capilla Bautismal para albergarla, la Pila está situada en el lado de la Epístola, al fondo del nuevo templo.

Está realizada en mármol blanco de la Pedrera del Manco, famosa cantera burguillana donde se trabajó durante siglos. El trabajo del cantero sobre el bloque fue maravilloso. Podemos decir que talló una obra de arte sobre la piedra. Don Juan Cumplido Tanco, antiguo párroco burguillano, en su libro "Burguillos en la historia", nos deja una única e importante anotación sobre la Pila Bautismal, el nombre del maestro cantero: Rodrigo Méndez Moro.





Presiden la pila cuatro grandes escudos de armas de los duques de Béjar -Señores de la Villa de Burguillos-. Dos de los escudos, iguales entre sí, pertenecen a los Zúñigas y los otros dos, iguales entre ellos, a los Sotomayor.

El escudo de armas de los Zúñiga es el de Teresa de Zúñiga (1502-1565), III duquesa de Béjar y Señora de la Villa de Burguillos.





El de los Sotomayor es el de su esposo, Alonso Francisco de Sotomayor Portugal y Enríquez (1498-1544), V conde de Belalcázar. 




Contrajeron matrimonio en 1518 y en sus capitulaciones matrimoniales recogían que el apellido Zúñiga prevalecería sobre el de Sotomayor. Es decir, el de Teresa sobre el de Francisco. Después de su matrimonio con Teresa pasaría a llamarse Alonso Francisco de Zúñiga y Sotomayor. 

Teresa de Zúñiga, Grande de España, sobrina de Álvaro, II duque de Béjar, heredó en 1531 todos los títulos y estados de su tío. Dos años más tarde, en 1533, heredó los de su tía abuela la duquesa María de Zúñiga y Pimentel, reuniendo una enorme herencia: los ducados de Béjar, Plasencia y Bañares; los marquesados de Ayamonte y Gibraleón; más, entre otros, el señorío de Burguillos. 

Fecho la construcción de la Pila Bautismal entre 1531 -inicio del ducado de Teresa- y 1544 -muerte de su esposo-.  También me lleva a pensar en esa fecha el que la duquesa Teresa de Zúñiga, una vez viuda, recobra el escudo de armas de los Zúñiga en solitario, sin el de su marido Sotomayor. Ello es debido a que recibió maltratos de su esposo durante el matrimonio, maltratos que ella denunció tras la muerte de este. Una vez viuda pasó largas temporadas en Burguillos, en su casa señorial de la calle San Juan. Fundó el antiguo Convento de las Llagas de San Francisco en 1562. 

La Pila Bautismal estaba colocada originariamente en la antigua iglesia de Santa María de la Encina, en la nave del Evangelio, en el coro bajo. Esto lo sabemos gracias a los trabajos arqueológicos realizados en la rehabilitación de Santa María.



                                        Antigua iglesia de Santa María de la Encina


ICONOGRAFÍA DE LA PILA BAUTISMAL DE SANTA MARÍA DE LA ENCINA.

La tradición de la Península Ibérica era, desde la Edad Media, construir las pilas bautismales en piedra, mármol o granito, aparte de por razones de duración, permebealidad, etc., por motivos simbólicos:

El agua nace de la piedra y Cristo que es fuente viva, es piedra angular.

El simbolismo de los escudos de los duques de Béjar esculpidos en la Pila Bautismal, por partida doble, es claro: desde el mismo momento del nacimiento y bautismo de los burguillanos, la Casa Ducal, que ya poseía el Señorío, también quería poseer el alma de sus súbditos. 

Entre los escudos hay esculpidos dos motivos vegetales que contienen unas llaves y dos caras de ángeles. En las pilas medievales los motivos vegetales representan la salvación que el bautismo posibilitaba y las llaves simbolizan ser las del paraíso.





Las caras de los dos ángeles representan también la vida en el paraíso.



La copa de la Pila Bautismal lleva esculpida una cadena en su parte alta. El bautismo, como baño purificador, rompe las cadenas con el demonio, según la tradición del Medievo.

La basa está decorada en cada una de sus cuatro esquinas con dos cabezas de niños y dos cabezas de monstruos, como era muy común en las pilas de la Edad Media. Estas cuatro cabezas evocan a los cuatro ríos del paraíso: Geón, Pisón, Tigris y Éufrates. Ríos portadores de las cuatro Virtudes Cardinales: Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza.




El fuste, de sección octogonal, representa el octavo día de la creación, día de la Resurección de Cristo. El número ocho contiene un simbolismo que nos habla del renacimiento, del paso que el bautismo proporciona hacia una nueva vida eterna. El ocho simboliza la salvación.

A finales del siglo XVIII también llega la preciosa Pila Bautismal de la antigua parroquia de San Juan Bautista, que es colocada en la capilla del fondo, en el lado del Evangelio. En los años ochenta del siglo pasado, la Pila de San Juan se situó al lado de la Capilla Bautismal. La copa es de forma poligonal, dodecagonal, y simboliza la construcción del Santo Sepulcro de Jerusalén, los doce Profetas, los doce Apóstoles, los meses del año.



           Pila Bautismal de la antigua parroquia de San Juan Bautista

LIBROS DE BAUTISMO DE LA ANTIGUA PARROQUIA DE SANTA MARÍA DE LA ENCINA.

El primer Libro de Bautismo que recoge la inscripción de los burguillanos bautizados en la antigua parroquia de Santa María de la Encina se abre el 19 de diciembre de 1555. En él están registrados todos los bautizados hasta el 27 de diciembre de 1588.

Referidos a Santa María existen 25 Libros de Bautismo, que van desde el 19 de diciembre de 1555 hasta el 10 de febrero de 1845.

Referidos a San Juan existen 6 Libros de Bautismo, que van desde 1565 hasta el 28 de febrero de 1844.

La nueva parroquia de Santa María de la Encina y San Juan Bautista abre su primer Libro de Bautismo el 21 de junio de 1848.  

CONCLUSIÓN.

La Pila Bautismal de la antigua parroquia de Santa María de la Encina es una obra de arte esculpida en la piedra por un artesano burguillano de la Pedrera del Manco: Rodrigo Méndez Moro.

Fue un regalo realizado por los Duques de Béjar y Señores de la Villa de Burguillos, doña Teresa de Zúñiga y don Alonso de Sotomayor, a la antigua parroquia de Santa María de la Encina entre los años 1531 y 1544.

En ella, nos hemos bautizado y se seguirán bautizando miles de burguillanos. Muy pronto, esta Pila celebrará sus cinco siglos de vida.

Saludos cordiales.


Antonio Surribas Parra
Autor de Burguillos y su historia



Agradecimientos a Antonio Surribas Fdez-Salguero por la corrección de éste artículo.


(Reservados los derechos de autor. Prohibida la reproducción sin permiso del autor).



  


domingo, 18 de junio de 2017

FIESTA DEL CORPUS CHRISTI EN BURGUILLOS DEL CERRO: TRADICIÓN DE SIGLOS

La fiesta del Corpus Christi se celebra en Burguillos del Cerro desde hace siglos. La cofradía encargada de organizar las fiestas desde mediados del siglo XVI era la del Santísimo Sacramento.

Sabemos por una carta escrita el 19 de junio de 1635 por el tesorero de Burguillos don Diego Ortiz Salceda al Duque de Béjar, don Francisco Diego López de Zúñiga, que la Cofradía del Santísimo Sacramento fue fundada por la Duquesa de Béjar y Señora de la Villa de Burguillos, doña Teresa de Zúñiga, a mediados del siglo XVI. La carta indica que doña Teresa aprobó unos Estatutos y Ordenanzas para la Cofradía, que fueron confirmados por los sucesivos duques.


En estos Estatutos venía perfectamente señalado el orden procesional. Así indicaban que el Guion -Estandarte- de la Casa de Béjar debía ir en la procesión del Corpus, al igual que en la procesión del Jueves Santo, junto a los sacerdotes e inmediatamente detrás de la Cruz de la Parroquia, tanto en la parroquia de Santa María como en la de San Juan. Desde la fundación de la Cofradía iba en esa posición con Bula Pontificia.

El Guion de la Casa de Béjar lo debían llevar el Alcalde, el Prior Mayor y los Diputados de la Cofradía, repartiéndose el tiempo entre ellos.



                      Carta de don Diego Ortiz Salceda al Duque de Béjar, 19 de junio de 1635

Ya en el s. XVI se celebraban Autos Sacramentales, festejos taurinos y danzas en la Plaza Alta, donde se colocaba un tablado para las representaciones. La procesión partía de la Iglesia de Santa María de la Encina y a su llegada a la Plaza Alta era recibido el Santísimo Sacramento con bailes y con la representación de un Auto Sacramental.

Matías Ramón Martínez nos cuenta, en "Historia de Burguillos del Cerro", que durante el siglo XVI y XVII el Concejo burguillano destinaba buenas partidas para la celebración de la fiesta del Santísimo Sacramento del día del Corpus Chisti para que se haga con la decencia que conviene al culto divino e sercicio de nro. Señor.


El 8 de junio de 1621, nos sigue contando Matías R. Martínez, acórdose que se haga el tablado para las onrras de la fiesta del Corpus Xpi. y se paguen de propios desde Concejo y se den a los mayordomos de las fiestas treynta ducados, y se adererecen las calles y se apregone que todos tolden las calles y sus casas.


El 11 de junio de 1623, el Concejo acordó que se invitara a los frailes franciscanos del Convento de las Llagas de San Francisco para asistir a las fiestas del Corpus Christi y además se acordó que se le enviara al convento medio carnero y una arroba de vino.


En el s. XIX acompañaban a la Cofradía del Santo Sacramento todas las Cofradías burguillanas. Asistían las imágenes de Ntra. Sra. de la Misericordia, la del Carmen, la del Amparo, San Gregorio, San José - Patrón de los carpinteros-, la de la Candelaria - Patrona del Ayuntamiento- y la imagen de la Vera Cruz.






Maravillosa fotografía, tomada a mediados de los años 40, de la procesión del Corpus Christi en Burguillos del Cerro.

Las imágenes de la Vírgenes, junto con San Juan Bautista -San Juanino de Palo-, procesan delante de la Iglesia del antiguo Convento de la Purísima Concepción. El balcón del Ayuntamiento luce engalanado para la fiesta.




Otro momento de la procesión del Corpus Christi, en los años 40 del siglo pasado, delante de la Iglesia del antiguo Convento de la Concepción -Iglesia de las Monjas-. 


La procesión, con la figura de la Virgen Magdalena, llega a la Custodia del Altar que colocaba la familia de doña Antoñita Carretero y cuya cuidadora era la chica de negro: Ana -la del Alacrán-. 


En la fila, junto a la pared de la iglesia, con mantilla y arrodillándose podemos ver a doña Frasquita Palomo, a su lado procesionan doña Adoración Gil y doña Carmelita Gil del Puerto.




                     Fiesta del Corpus Christi, años 50

En la fotografía aparecen las jóvenes Ascensión y Paquita Jaramillo, rodeadas de amigas, delante de la Iglesia de las Monjas.




                      Fiesta del Corpus Christi, años 50

En la fotografía aparecen, delante de un Altar del Corpus, las jóvenes: Ascensión Jaramillo, Remedios Rocha, Encarna Vega, Pilar Calvo, Dolores Carretero, Natalia y Virtudes Márquez.






En la fotografía podemos ver la parada de la Procesión del Corpus Christi en un Altar, en la calle de la Piedra, a finales de los años 50 del siglo pasado. Al fondo, se ve la silueta de la torre de la Parroquia.


Presidiendo la procesión, el párroco D. Antonio Jaraiz Solís. A la izquierda, un jovencísimo D. Juan Cumplido y a la derecha D. Francisco Tanco. En primer plano vemos a varias niñas con su vestido de primera comunión, portando bonitos ramos de flores.


En el siglo XXI se sigue celebrando la fiesta del Corpus Chisti en Burguillos del Cerro, con una bonita procesión, con salida en la Parroquia y llegada a la Iglesia de las Monjas. Las calles se engalanan con Altares y procesionan todos los niños que han celebrado su primera comunión ese año.   


Saludos cordiales.


Antonio Surribas Parra

Autor de Burguillos y su historia


Agradecimientos por las fotografías facilitadas a:


 Antonia Carretero, Francisco Zarallo Llera, Paulino Díaz Coello, Ascensión Jaramillo y Remedios García-Rubio. 


Agradecimientos a Antonio Surribas Fdez-Salguero por la corrección de éste artículo.

(Reservados todos los derechos de autor. Prohibida la reproducción sin permiso del autor).





martes, 31 de enero de 2017

EL RETABLO DE ÁNIMAS DE BURGUILLOS DEL CERRO: OBRA DEL GRAN PINTOR SEVILLANO VICENTE ALANÍS

HISTORIA DE UNA CATALOGACIÓN.

En la mañana del pasado 20 de diciembre estuve en la parroquia de Santa María de la Encina y San Juan Bautista de Burguillos del Cerro, con todos los preparativos para fotografiar con tranquilidad los elementos artísticos de la misma, acompañado por mi amigo Francisco García Pulido. Mi intención era completar un extenso álbum fotográfico que sirva de soporte a un próximo artículo sobre la historia de la parroquia.

Para ello, previamente había realizado un intenso trabajo de investigación sobre todo lo que quería fotografiar. Planifiqué mi trabajo a conciencia. Comenzamos por el Altar Mayor y seguimos por el Retablo de Ánimas, crucero del Evangelio y las capillas: Señor del Calvario o Sepulcro, Virgen del Carmen, Ntra. Sra. de Guadalupe y San Gregorio. A continuación, pasamos a las capillas: Bautismal, Vírgenes Viejas, Sagrada Familia y Corazón de Jesús y terminamos con el crucero de la Epístola y Retablo de la Inmaculada. Estuvimos toda la mañana inmersos en el trabajo fotográfico.

Me bautizaron en la parroquia y llevo cincuenta y ocho años yendo de forma asidua, pero esa mañana descubrí los grandes tesoros artísticos que guarda. Desde su consagración, en el año 1800, ha ido recogiendo y guarda todos los objetos de valor de las dos antiguas parroquias templarias de Santa María y de San Juan, de los antiguos conventos de las Llagas de San Francisco y de la Inmaculada Concepción, de las antiguas ermitas de Ntra. Sra. Encarnación de Torres, de San Vicente y de Ntra. Sra. del Valle, así como de numerosos donativos a lo largo del tiempo.

Una vez terminado el trabajo fotográfico, el día siguiente, comencé el análisis y estudio de todo lo fotografiado. Me había llamado poderosamente la atención el lienzo del retablo de Ánimas.
No sé si por su situación, por la poca luz que le da o porque realmente no se ve desde los bancos de la parroquia, he de reconocer que nunca me había fijado detenidamente en él:


Ánimas Benditas del Purgatorio, ca. 1795. Parroquia de Santa María de la Encina, Burguillos del Cerro (Badajoz).


El historiador burguillano Matías R. Martínez no hace mención del lienzo en ninguno de sus escritos y el antiguo párroco Juan Cumplido Tanco tampoco nos da información sobre el autor en sus libros. Incluso, nos da una información incorrecta sobre su procedencia, al decirnos que procedía de la antigua parroquia de Santa María. En un inventario de 1988 de la parroquia, realizado por el párroco Juan Cumplido Tanco, éste describe el retablo así:

Altar de Ánimas: retablo buenísimo y bien conservado con el lienzo de Ánimas. Al parecer de escuela sevillana, sin firma y en su parte inferior dos pequeños lienzos enmarcados con imágenes de San Gonzalo y San Lorenzo, diáconos; procedentes del Señor San Juan Bautista.

Esta descripción contenía errores. El retablo de madera sí es procedente de la antigua parroquia de San Juan Bautista, pero no las pinturas, como veremos más adelante. Las imágenes pequeñas corresponden a San Lorenzo y a San Vicente. Aun así, me daba una pista para continuar la investigación: escuela sevillana.

Al introducir en Google la búsqueda Retablo ánimas del purgatorio escuela sevillana una de las entradas del resultado de búsqueda me dejó sorprendido:

Sacramental de la Magdalena: el lienzo de las Ánimas. Estudio realizado por el doctor don Álvaro Cabezas García.

La publicación del libro escrito por Álvaro Cabezas García, titulado Vicente Alanís (1730-1807), apareció en toda la prensa sevillana como noticia destacada en el año 2012. 





Anteriormente, en 2010, el diario El Mundo publicaba la siguiente noticia: 

El redescubrimiento de la pintura de Vicente Alanís por el investigador de la Universidad Pablo Olavide de Sevilla Álvaro Cabezas García.

A partir de toda esa información, tenía muy claro que debía contactar con el doctor Álvaro Cabezas García, profesor en la Universidad de Sevilla y máximo experto en la pintura de Vicente Alanís.

El pasado 27 de diciembre, le envié un mensaje, presentándome e indicándole que le quería realizar una consulta sobre un cuadro existente en la parroquia de Burguillos del Cerro. Amablemente, me contestó de forma inmediata mostrando su disponibilidad. Le pasé varias fotografías de las que tomé el pasado 20 de diciembre del retablo de las Ánimas del Purgatorio, indicándole que veía muchas similitudes con el de Vicente Alanís de la parroquia sevillana de la Magdalena. 
En la tarde del día 27, le envié al doctor Álvaro Cabezas una composición fotográfica comparativa de los cuadros de Ánimas de la parroquia de Burguillos del Cerro y de la parroquia de la Magdalena de Sevilla.


      Comparativa: Ánimas Benditas del Purgatorio de Burguillos y de la Magdalena de Sevilla


Al recibirla, el doctor Álvaro Cabezas me indicó que el cuadro burguillano aún era más parecido al de Umbrete (Sevilla), pintado por Vicente Alanís en 1792. Los comparé inmediatamente:


          Comparativa: Ánimas Benditas del Purgatorio de Burguillos y de Umbrete (Sevilla)


Indudablemente los dos cuadros me parecieron del mismo autor, estaba muy satisfecho con el hallazgo.

Concertamos su visita para el domingo día 8 de enero, visita en la que confirmó la catalogación del retablo de Ánimas de la parroquia de Burguillos como de Vicente Alanís Espinosa y , posiblemente, de su hijo José Alanís Genís.

CONFIRMACIÓN DE LA CATALOGACIÓN DEL CUADRO DE ÁNIMAS POR EL CATEDRÁTICO DON ENRIQUE VALDIVIESO GONZÁLEZ. 

Don Enrique Valdivieso González, Catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla, está considerado el mayor experto mundial en la pintura sevillana, siglos XIII al XX. Es autor de numerosas publicaciones sobre el tema.

Por ello, el pasado día 30 de diciembre, me puse en contacto con él para consultarle la catalogación de otros dos cuadros de la parroquia burguillana y confirmar la autoría del Retablo de Ánimas.

Tras consultar con el profesor Valdivieso, conseguí su confirmación, el 2 de enero, de la atribución a Vicente Alanís del lienzo de Ánimas del Purgatorio de la parroquia de Santa María de la Encina de Burguillos del Cerro. También me felicitó por el buen ojo tenido.

REGALO DE LA DUQUESA DE OSUNA A LA PARROQUIA BURGUILLANA. 

El Retablo de Ánimas de la parroquia de Umbrete (Sevilla) fue un encargo realizado por don Alonso de Llanes Argüelles -Arzobispo de Sevilla- a Vicente Alanís en 1792, para la parroquia de Nuestra Señora de la Consolación de Umbrete.

Francisco Amores Martínez nos cuenta en El mecanazgo artístico de los Arzobispos sevillanos en su villa de Umbrete durante los siglos XVII y XVIII, que don Alonso de Llanes pagó a Vicente Alanís la cifra de 4.420 reales por el cuadro de Umbrete, una fortuna para la época.
El cuadro burguillano debió de tener un coste muy similar al de Umbrete, dada su similitud y ser de fecha muy aproximada.

¿Quién pudo costear semejante cifra por el cuadro de Burguillos?

Sabemos por el Inventario de Todos los Templos de Burguillos del Cerro, realizado por el párroco Juan Cumplido Tanco en 1988, que la maravillosa talla de la Inmaculada, situada en el lado de la Epístola del testero de la parroquia, fue un regalo de la duquesa de Osuna -duquesa de Béjar y señora de la villa de Burguillos- para la nueva parroquia.

Por ello, teniendo en cuenta que los dos retablos principales situados en el testero de la parroquia son los que tienen la talla de la Inmaculada - lado de la Epístola- y el cuadro de Ánimas -lado del Evangelio-, así como por el costo de este, no es muy aventurado asegurar que fue la duquesa de Osuna quien regaló los lienzos situados en el retablo de Ánimas. 



                                      Vista del retablo de Ánimas desde el Altar Mayor

También apoya este argumento saber que fue la duquesa de Osuna la que costeó una parte muy importante de las obras de construcción de la nueva parroquia, como reza en la portada principal de la parroquia. Corona la portada el escudo de la casa ducal de Béjar, bajo el cual encontramos una lápida con la siguiente inscripción:

MARÍA JOSEFA ALFONSO PIMENTEL CONDESA DE BENAVENTE XIII DUQUESA DE BEJAR CONSAGRO ESTE TEMPLO A HONOR DE LA VIRGEN MARIA Y BENEFICIO DE SU AMADO PUEBLO DE BURGUILLOS AÑO DE 1795



Lápida dedicada a la condesa de Benavente y duquesa de Béjar, María Josefa Alfonso Pimentel, señora de Burguillos.

                

La duquesa fue muy famosa en la corte madrileña de su época, siendo mecenas del pintor Francisco de Goya y Lucientes, al que le encargó varios retratos personales y familiares, así como la serie de grabados Los caprichos.



María Josefa Alfonso Pimentel, Condesa de Benavente, duquesa de Osuna y Béjar, señora de la villa de Burguillos. Francisco de Goya (c. 1785)

Tras la exploración in situ que hizo Álvaro Cabezas en la parroquia, le pedí que expertizase el lienzo y aquí tenemos el informe que ha elaborado:  

LAS ÁNIMAS BENDITAS DEL PURGATORIO, UNA OBRA CONJUNTA DE LOS ALANÍS.

En el lado del Evangelio del testero de la parroquia de Santa María de la Encina y San Juan Bautista de la pacense localidad de Burguillos del Cerro se encuentra una pintura de ánimas enmarcada en un sencillo retablo dorado. Sus dimensiones son 220 centímetros de largo y 160 centímetros de ancho y, a tenor de sus características formales, parece obra relacionable con la producción del pintor Vicente Alanís Espinosa (Sevilla, 22 de mayo de 1730 – 1807), y posiblemente también con la de su hijo José Alanís Genís (Mairena del Aljarafe, c. 1750 – Sevilla, 23 de julio de 1810).


Ánimas Benditas del Purgatorio, ca. 1795. Parroquia de Santa María de la Encina. Burguillos del Cerro (Badajoz).

Las razones de esta atribución son las expuestas a continuación: Vicente Alanís acometió a lo largo de su extensa trayectoria profesional, al menos, la realización de dos lienzos con la misma temática. Uno fue el elaborado en torno al año 1769 para la antigua parroquia de Santa María Magdalena de Sevilla, hoy conservado en altar propio en la iglesia del desaparecido convento de San Pablo el Real.


Ánimas Benditas del Purgatorio, ca. 1769. Parroquia de la Magdalena, Sevilla

Otro fue el encargado por el arzobispo hispalense Alonso Marcos de Llanes Argüelles (Noreña, 1732 – Sevilla, 1795), en torno a 1792 para que pudiera recibir culto por parte de la Hermandad del Santísimo Sacramento y Ánimas Benditas de la parroquia de Nuestra Señora de Consolación de la villa de Umbrete. Es con esta última pintura con la que se relaciona con claridad la de Burguillos del Cerro, no solo por semejanzas notables en su composición y estructura, sino por cronología.

                            
Ánimas Benditas del Purgatorio, ca. 1792. Parroquia de Ntra. Sra. de la Consolación. Umbrete (Sevilla)

La parroquia burguillana finaliza su construcción en 1795, tan solo unos años más tarde del momento en que Alanís hiciera su pintura de ánimas para Umbrete. El haber recibido un encargo de una población relativamente lejana de Sevilla como Burguillos no hace más que demostrar que, una vez desaparecido Juan Espinal (Sevilla, 1714 – 1783), era Alanís el pintor que gozaba de más crédito en la ciudad. Esta circunstancia la pone de manifiesto, además, el que fuera uno de los pintores (el otro fue Juan Escacena, fallecido en 1814), que se encargara de adornar con sus cuadros puntos de la carrera oficial que tomaron los reyes Carlos IV y María Luisa de Parma en la visita que hicieron a Sevilla en febrero de 1796. Es por eso que, habiendo tenido éxito con la solución aportada para Umbrete en 1792, quiso repetirla en Burguillos en fechas próximas a 1795.

Efectivamente, los planos inferiores de las respectivas composiciones son idénticos: sobre la superficie de purgantes se eleva casi en paso de danza un ángel de augusta expresión y tranquilo gesto que salva del tormento un personaje masculino que extiende los brazos hermosamente.


Detalle del lienzo de Ánimas Benditas de Burguillos: Ángel salvando del tormento a un hombre 

Como lo era en el lienzo de Umbrete, esta es la zona de mayor acierto de toda la composición. Bajo ellos se disponen las mismas figuras en ambos cuadros, de izquierda a derecha: un hombre que implorante mira hacia la Trinidad del plano celestial, otro que, de espaldas, deja mostrar la tonsura de la clerecía que ostentaría en su vida terrena, un personaje que mira al espectador y del que solo se aprecian los miembros superiores, una mujer con largos y oscuros cabellos que se muestra de perfil y otra que lo hace de frente tapando su desnudez con mirada resignada.


Detalle del lienzo, el purgatorio, plano inferior de Ánimas Benditas del Purgatorio de Burguillos del Cerro


Si en el lienzo de Umbrete (igual que ocurría en el de la Magdalena), Alanís dibujaba un purgante orante y con perilla cana, en el de Burguillos se deja el hueco aprovechado, tan solo, con la inclusión de una cabeza implorante. Los espacios de tránsito entre el purgatorio y la gloria eran ocupados en la composición de Umbrete por grupos de ánimas vistas en lontananza. En Burguillos ocurre de la misma manera en el extremo izquierdo, pero en el derecho se ha dispuesto un ángel confortador que realiza su tarea de recoger purgantes casi de espaldas, algo que permite apreciar el escorzo que indica movimiento y el vuelo de sus ropajes y alas.

Hasta aquí las similitudes son enormes. Las diferencias más importantes entre el lienzo de Umbrete y esta nueva obra que aportamos al catálogo de Alanís se localizan en la representación de la gloria celestial. Si en aquel Alanís se había servido (como fue frecuente durante su carrera), de algunas de las estampas de la Litaniae Lauretanae ad Beatae Virginis editadas por los hermanos Klauber, utilizando quizá la edición sevillana de esta obra aparecida en 1763, ahora la representación de la Santísima Trinidad (Cristo Resucitado sosteniendo la Cruz, el Padre Eterno con la bola del mundo sobre sus rodillas y la Paloma del Espíritu Santo entre ellos), es acompañada por San Juan Bautista, la Virgen, San José, el Arcángel San Miguel y un grupo de santos que se difumina a la derecha, todos arrodillados sobre nubes y mediadores de las ánimas que purgan abajo sus pecados.


    Detalle de la Gloria Celestial del lienzo de Ánimas Benditas de Burguillos del Cerro


Al no responder directamente esta zona del lienzo con los modelos habituales de Alanís, no sería descabellado pensar que el autor de esta parte pudiera ser su hijo José Alanís, que colaboró desde temprana edad en los encargos que acometía su padre.

Suyos pueden ser, también, las pequeñas pinturas de San Lorenzo y San Vicente que, en el banco del retablo, cierran todo el conjunto.


San Lorenzo, pintura situada en el banco del retablo de Ánimas de Burguillos del Cerro


           San Vicente, pintura situada en el banco del retablo de Ánimas de Burguillos del Cerro

Esta pintura reúne una serie de valores artísticos de interés para conocer el tránsito estético entre el Barroco y el academicismo. Aunque no puede considerarse obra de un pintor neoclásico (Alanís se había formado en lo más puro de la estructura gremial y era deudor de los modelos de Espinal), tanto él como su hijo ejercían en esos momentos la docencia en la Real Escuela de las Tres Nobles de Sevilla (el primero era tesorero y el segundo diputado), y estaban al tanto de las recomendaciones que desde años atrás se hacían por parte de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid con el objetivo de abandonar el "mal gusto" y "restituir el buen nombre de las artes". Es por eso una composición que, lejos de estar abigarrada como la conservada en la Magdalena, mantiene cierta estructura compositiva y una acostumbrada referencia a las formas lánguidas y delicadas –lejos de los gestos crispados y los escorzos expresivos tan propios del último Barroco–, como testimonio de participación en las ideas artísticas que en esos momentos tenían plena vigencia.


Encontrar un lienzo como este que testimonia, en un lugar tan alejado de los centros de poder, el aroma del pensamiento histórico desarrollado en la España del final del Antiguo Régimen es una grata sorpresa que demuestra la importancia del tráfico de ideas e influencias para el éxito de las relaciones practicadas en el ámbito artístico.

CONCLUSIÓN.


El lienzo de las Ánimas Benditas del Purgatorio de la parroquia de Santa María de la Encina y San Juan Bautista de Burguillos del Cerro es obra de Vicente Alanís y, posiblemente, de su hijo José Alanís Genís, ca. 1795.

Vicente Alanís es una de las figuras más importantes del panorama artístico sevillano de fines del s. XVIII. Es el mejor representante de la pintura del último barroco. A él se le deben los conjuntos pictóricos sevillanos de las parroquias de San Nicolás y San Jacinto, así como los lienzos que adornaban la fachada de las Casas Consistoriales y la Puerta de Triana, con motivo de la visita de Carlos IV a Sevilla en 1796.

El retablo de Ánimas fue un regalo de la duquesa de Osuna, señora de la villa de Burguillos, a la parroquia burguillana, con motivo de su nueva construcción en la segunda mitad del s. XVIII y su consagración en 1795.

La catalogación del lienzo, después de tanto tiempo en el anonimato, de las Ánimas Benditas del Purgatorio, de la parroquia de Santa María de la Encina y San Juan Bautista de Burguillos del Cerro, como obra del gran pintor sevillano Vicente Alanís es un hecho de máxima relevancia para el patrimonio religioso, cultural y artístico burguillano, y, por ende, del extremeño.

Ello no hace más que demostrar que la parroquia burguillana guarda un patrimonio artístico de extraordinario valor, que merece ser puesto en conocimiento y disfrute de todos los burguillanos y aficionados del arte español.


            Parroquia de Santa María de la Encina y San Juan Bautista de Burguillos del Cerro

Muchas gracias.

Saludos cordiales.

Antonio Surribas Parra
Autor de Burguillos y su historia

Álvaro Cabezas García
Doctor en Historia del Arte
Centro Universitario EUSA- Universidad de Sevilla


Agradecimientos a:

Enrique Valdivioso González, Catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla.

Antonio Surribas Fdez-Salguero por la corrección de este artículo.

A José María Campanón Forte, párroco de Burguillos del Cerro.

A Francisco García Pulido.

(Todas las fotografías del retablo de Ánimas del Purgatorio de Burguillos del Cerro, así como las de la parroquia burguillana han sido realizadas por Antonio Surribas Parra).


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