Este artículo analiza cómo era la Plaza Alta en los siglos XV y XVI, un período de transito que abarca el ocaso de la Baja Edad Media y el surgimiento de la Edad Moderna. Durante esta época, este espacio se consolidó como el centro neurálgico del trazado urbano de Burguillos del Cerro.
La Plaza Alta, llamada entonces Plaza de la Gobernación, albergaba los principales edificios desde los que se gobernaba, administraba y se impartía justicia en el señorío burguillano. Estos eran: la Casa del Corregidor y Cárcel Real, la Casa del Concejo o Ayuntamiento y el Pósito Municipal.
Recreación de la Plaza Alta en el siglo XVI generada por la IA Gemini de Google, a partir de los datos y fotografías facilitados por Burguillos y su historia
[Esta recreación de la Plaza Alta en el siglo XVI ha sido realizada por la Inteligencia Artificial de Google, Gemini, a partir de las directrices y archivos fonográficos facilitados por Burguillos y su historia.
El recorrido visual comienza en el segundo edificio a la izquierda que albergaba el Concejo o Ayuntamiento con el escudo de la Casa de Béjar.
A su lado, pasada la calle San Juan, se encuentra la Casa del Alcayde.
Tras la calle Badajoz, vemos la portada de la casa de un rico hacendado de religión judía, girada en la recreación para la plaza.
Al fondo, a la derecha del camino que conduce a la iglesia de Santa María de la Encina, se alza el Pósito Municipal, que luce el escudo de la Casa de Béjar recientemente descubierto.
Justo a la derecha del Pósito se ubica la Casa del Corregidor y Cárcel Real, la cual se ha girado de su posición real para que se pueda admirar su preciosa fachada; en ella destaca el escudo de la Casa de Béjar y la dedicatoria al corregidor Isidro Piçarro, fechada en 1584.
Hizo estas casas de Justicia i cárcel Burguillos. Acabose siendo corregidor el lizenciado Isidro Piçarro. 1584
En el centro de la plaza se recrea la vida cotidiana de la época.
Al norte se erige la Iglesia Templaria de Santa María de la Encina, con sus muros de piedra vista y su cubierta de teja árabe originales. En realidad está más hacia el castillo, pero quería que saliera en la recreación por lo emblemática que es.
Finalmente, coronando el paisaje en lo alto, preside Burguillos su majestuoso castillo].
EL CORAZÓN HISTÓRICO DE BURGUILLOS DEL CERRO: LA PLAZA ALTA Y SU LEGADO
Desde este espacio, de morfología poligonal y una estructura radial, partían originalmente siete calles: San Juan, Badajoz, Zafra, Santa Catalina, Iglesia, Rivera y el camino que conduce a la antigua iglesia templaria de Santa María de la Encina y al imponente castillo.
Estas arterías vertebraban la villa en forma de estrella, proyectando el orden institucional hacia el resto de la trama urbana.
Si partimos de la Plaza Alta y recorremos la calle San Juan llegaremos a la antigua iglesia templaria de San Juan Bautista. En este trayecto, podremos admirar la casa en la que residió largas temporadas la duquesa doña Teresa de Zúñiga (mediados siglo XVI), el antiguo crucero de San Juan (siglo XV), así como varias portadas de casas pertenecientes a ciudadanos de religión judía.
Recreación de la calle San Juan en el siglo XVI generada por la IA Gemini de Google, a partir de los datos y fotografías facilitados por Burguillos y su historia
ESCUDO DE LA CASA DE BÉJAR DESCUBIERTO EN LA FACHADA DEL ANTIGUO PÓSITO MEDIEVAL
El Pósito (o antiguo almacén de grano) de Burguillos del Cerro, situado en el entorno histórico de la Plaza Alta, es una pieza clave para entender cómo funcionaba la economía del señorío burguillano durante la Edad Moderna.
Un pósito era una institución municipal de origen medieval y moderno cuya función principal era almacenar grano, principalmente trigo y cebada. En la práctica funcionaba como un banco público de alimentos y semillas:
- En épocas de buena cosecha: se guardaban los excedentes.
- En épocas de hambruna o sequía: se prestaba el grano a los vecinos para hacer pan o a los agricultores para que pudiesen sembrar en la siguiente cosecha.
Su magnífica construcción aún se puede admirar en la actualidad; los arcos fajones y columnas sostenían el enorme edificio destinado a guardar grandes cantidades de grano. Esos arcos y columnas siguen sosteniendo el edificio hoy día. Tras la puerta de chapa actual hay un verdadero tesoro patrimonial.
Recreación del interior del Pósito Municipal en el siglo XVI generada por la IA Gemini de Google, a partir de fotografías y datos del interior facilitados por Burguillos y su historia
Recreación de la segunda planta del Pósito Municipal en el siglo XVI generada por la IA Gemini de Google
Ubicar el pósito en esta zona —rodeado de calles estrechas y empinadas a las faldas del castillo— no era casualidad: garantizaba que el recurso más valioso del pueblo estuviera fuertemente vigilado, a un paso de las autoridades civiles.
ESCUDO DUCAL RECIENTEMENTE DESCUBIERTO
Este relieve esculpido en piedra -en mármol procedente de la célebre Pedrera del Manco de Burguillos- representa el escudo heráldico de los Duques de Béjar; específicamente las armas del linaje Zúñiga y Sotomayor.
Escudo de la Casa de Béjar descubierto recientemente en la pared superior de la fachada del antiguo Pósito Municipal
Composición del Blasón:
El blasón se encuentra cuartelado (dividido en cuatro cuadrantes principales) que combinan las armas de dos de las familias más influyentes de la nobleza española de la época:
- Primer y cuarto cuartel (superior izquierdo e inferior derecho): muestran una banda cruzada en diagonal combinada con una cadena puesta en orla, motivos de identidad y característicos de la Casa de Zúñiga.
- Segundo y tercer cuartel (superior derecho e inferior izquierdo): presentan un diseño ajedrezado, elemento tradicional que pertenece al linaje de la Casa de Sotomayor.
Este magnífico escudo heráldico se conserva empotrado sobre la pared enlucida en blanco. La construcción de la pieza se puede fechar entre 1531 (inicio del ducado de doña Teresa) y 1544 (año de fallecimiento de su esposo). Apoya esta datación el hecho de que la duquesa doña Teresa de Zúñiga, una vez viuda, recobra el escudo de armas de los Zúñiga en solitario, prescindiendo del blasón de su marido Sotomayor.
EL ENTORNO INSTITUCIONAL DE LA PLAZA ALTA O PLAZA DE LA GOBERNACIÓN
En la Plaza Alta no solo se gestionaba el grano; el poder local estaba concentrado en muy pocos metros cuadrados.
Justo al lado del pósito se articulaban los otros grandes pilares del ordenamiento de la villa:
- La Casa del Corregidor: el lugar desde donde gobernaba el Corregidor, representante del duque de Béjar en el señorío burguillano. Además, este edificio albergaba los juzgados.
- La Cárcel Real: Integrada en el mismo edificio, contaba con sus mazmorras y un aljibe que aún hoy se conserva.
- La Casa del Concejo o Ayuntamiento, era el edificio en el que se reunían los regidores para deliberar y gobernar el municipio.
Toda esta zona alta, con su herencia e influjo medieval y templario, albergaba la judería histórica.
Durante el siglo XV y las primeras décadas del XVI, Burguillos contó con una comunidad judía (aljama) de notable importancia, tanto en el plano social como en el económico. En una primera etapa, esta comunidad residió en viviendas situadas en las calles Santa Catalina, Badajoz, San Juan, Sánchez Barriga (Rivera) y en la propia Plaza Alta. Sin embargo, el núcleo principal se concentraba en la calle Santa Catalina, donde habitaban las familias judías de mayor poder adquisitivo.
EL GOBIERNO MUNICIPAL EN EL SIGLO XVI
Bajo el control señorial de la Casa de Zúñiga (Duques de Béjar), el gobierno de Burguillos del Cerro quedó plenamente estructurado a través de sus famosas ordenanzas municipales de 1530, 1542 y 1551.
Ordenanzas Municipales de 1530. BA- BIEX CAJA 73, CM- M 2238
La Casa de Béjar veía cómo el Señorío de Burguillos le reportaba grandes beneficios económicos, derivados de la producción de sus tierras y ganados, así como de las rentas que les generaban los impuestos que recaudaban.
De entre estos impuestos los más importantes eran: las alcabalas - impuesto del 10 % sobre el valor de las compraventas y trueques que se realizaran en la Corona de Castilla-, el montazgo -cantidad que pagaban los dueños de los ganados que atravesaban el término- y el portazgo -cantidad que pagaban los viajeros y mercancías al paso por el término-.
Estos impuestos eran recaudados por la Casa de Béjar en la Casa del Corregidor.
Extremadura era punto de destino de los ganados que, provenientes del norte, pasaban el invierno en nuestras tierras. Burguillos, con sus grandes y ricas dehesas, era un punto muy importante de destino de los ganados norteños. No olvidemos que en esa época el término de Burguillos incluía, además del de Burguillos, los de Atalaya y Valverde de Burguillos.
En el año 1536 se produce un hecho muy importante para el devenir de la propiedad de la tierra en el término burguillano y que muestra a las claras el enorme interés de la Casa de Béjar por tomar el control de las rentas de su señorío. Teresa de Zúñiga y su esposo Francisco de Sotomayor compran las dehesas del Encinar y del Alcornocal, las dos mayores dehesas del término de Burguillos. Sabemos que además poseían la dehesa de la Granja, pues en 1538 ordenan el deslinde de estas tres fincas.
En las décadas y siglos posteriores serán una constante los pleitos, sin éxito, del concejo burguillano contra la Casa de Béjar por la propiedad de estas tres fincas.
La Casa de Béjar mantendrá la propiedad de estas tres importantes dehesas hasta el siglo XIX.
La administración local se dividía en dos grandes esferas: el Poder Señorial, que controlaba la villa desde la cúspide y el Concejo Municipal, que ejecutaba el día a día.
El Poder Señorial.
- El Corregidor (o Alcalde Mayor): Representaba la máxima autoridad judicial, civil y militar de la villa. Presidía las reuniones del concejo y tenía la última palabra en la resolución de pleitos de gran importancia.
- El Alcaide del Castillo: Encargado de la defensa militar de la fortaleza de Burguillos, la custodia de las armas y la seguridad del recinto fortificado.
- Los Regidores (cuatro personas): El equivalente a los concejales actuales. Se encargaban de redactar las normas locales, deliberar sobre los problemas de la villa, vigilar los montes comunales y asegurar el abastecimiento del pueblo.
- Los Alcaldes Ordinarios (habitualmente dos): jueces locales de primera instancia encargados de resolver pleitos menores, riñas de vecinos, pequeños hurtos o conflictos de lindes de tierras en el término municipal.
- El Procurador Síndico: el representante y defensor de los intereses de los vecinos ante el propio ayuntamiento y ante los duques. Actuaba como la "voz del pueblo" para presentar quejas o peticiones comunitarias.
- El Alguacil Mayor: encargado de mantener el orden público, practicar las detenciones ordenadas por el corregidor o los alcaldes, y custodiar la Cárcel Real.
- El Almotacén (o Fiel de Pesos y Medidas): inspector oficial de los mercados y comercios. Su labor era comprobar que las balanzas y medidas de los carniceros, panaderos y taberneros no estuvieran trucadas, garantizando el precio justo.
- El Escribano del Concejo: el secretario municipal. Era el único que poseía fe pública para redactar las actas de las reuniones, contratos y transacciones oficiales del ayuntamiento.
Con el paso de los siglos y la desaparición de los pósitos institucionales en el siglo XIX, estos edificios cambiaron radicalmente de uso.
Hoy en día, el antiguo edificio de la Plaza Alta -donde originalmente se integraban la Casa del Corregidor y la Cárcel Real- ha sido rehabilitado y convertido en un importante foco cultural. Actualmente alberga tres interesantes espacios expositivos:
- Museo Arqueológico: custodia piezas halladas en el término municipal que abarcan desde la Prehistoria hasta la Edad Media.
- Museo Minero: un homenaje al pasado de la explotación de hierro que marcó la economía y la sociedad de Burguillos del Cerro hasta la década de los años 70 del siglo XX.
- Museo Etnográfico: un espacio dedicado a preservar las costumbres, oficios y la vida cotidiana de los burguillanos.
En unas actas de 1595 y 1598 se recogen unos acuerdos del Concejo bastante curiosos con motivo de próximas visitas del duque de Béjar a Burguillos. Dicen así:
Dixeron que por quanto como es notorio su señoría el Duque de Béjar ba de la villa de Béjar y pasa a la de Gibraleón y a de pasar por esta villa y estará en ella segund se tiene por cierto a los quinze días de este mes de octubre que viene, ...
por tanto acordaron y mandaron que a costa de la villa se procuren dos toros y se maten y garrochen trayendo para lidiar algunos capeones…
Mandaron se dé posada al duque nuestro señor en las casas en que bibe el señor corregidor
Acordaron y mandaron que se hagan barreras para lidiar los toros y hacer que las calles se limpien y las fuentes, y se cometió a Lorenzo Gómez Tanco, alcalde hordinario …
Antonio Surribas Parra
Autor de Burguillos y su historia
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Decreto 54/1998, de 21 de abril, por el que se declara bien de interés cultural, con categoría de conjunto histórico, la localidad de Burguillos del Cerro (Badajoz).
Artículo 1.
Se declara bien de interés cultural, con categoria de conjunto histórico la localidad de Burguillos del Cerro, que se describe como figura en el anexo I de este Decreto y en la documentación complementaria que obra en el expediente de su razón.
…
ANEXO I
Descripción histórica:
“La población es un conjunto abigarrado y compacto, formando una red de calles estrechas. Su arquitectura, de sabor popular, es generalmente de una planta, de huecos sencillos, en los que aparecen rejas de hierro forjado, enrasadas o de mirador, creando una unidad arquitectónica de gran plasticidad.
Destacan dentro del barrio alto la plaza del antiguo Ayuntamiento en el que quedan aún algunas puertas de un carácter más emblemático y representativo. El castillo de planta cuadrada, realizado en mampostería y piedra, de dos pisos, tiene dos torres redondas, la mayor en el ángulo nordeste, un cubo al este y otra torre cuadrada al sureste, unidas por lienzos de murallas.
La iglesia de Santa María de la Encina y de San Juan del siglo XVIII, de una sola nave, con cinco tramos de bóveda y cúpula de traza clásica y torre de cuatro cuerpos, el inferior sencillo, el segundo con pilastras jónicas y dos arcos por lado, el tercero de orden corintio y el cuarto toscano. La iglesia parroquial, del siglo XVIII, que asume las denominaciones de las dos anteriores, edificio de grandes proporciones, con una torre en la tradición sevillana. En la parte baja de la población, las portadas de las viviendas se enfatizan y elevan, siendo el entorno a la plaza donde aparecen los mejores ejemplares de arquitectura, manteniendo una gran unidad estilística, destacando entre ellas los antiguos escudos.
Conviene destacar también la ermita del Cristo, la capilla del Convento, la ermita de Nuestra Señora de la Misericordia o de la Madre de Dios, la ermita de Nuestra Señora del Amparo, y como conjuntos de interés la plaza alta y la plaza del Altozano”.














